viernes, 28 de diciembre de 2012

Publicaciones molinesas


LA SEXMA DEL PEDREGAL. Asociación de Amigos de El Pedregal. Boletín n.º 61 (Junio-2012), 80 pp.

Una de las pocas revistas y boletines todavía supervivientes a los tiempos actuales es este Boletín que va ya por su número 61 -o lo que es lo mismo, treinta y cuatro años consecutivos publicándose, coincidentes con los de la fundación de la Asociación que lo publica- y que, como todos los veranos (por ser cuando los que se fueron, regresan a pasar sus vacaciones) edita la Asociación de Amigos de El Pedregal, de Guadalajara, presidida (hasta hace bien poco tiempo) por Alejandro Sánchez Maza y que, a fecha del 12 de mayo de 2012, contaba con 350 socios, cifra record si consideramos que cuenta con 103 habitantes.
Aún recuerdo aquellos primeros números escritos a máquina con sobrecubiertas realizadas en cartulinas de diferentes colores y los siguientes, siempre mejorando en calidad y cantidad de páginas. Del blanco y negro de las imágenes se pasó a la imprenta con fotos a todo color, a la cuatricromía… Dentro de poco, ya veremos, hablaremos de otros números quizá en edición digital.
Hace un tiempo que este Boletín ocupa una cantidad de páginas sustancial, dado el extenso índice que lo compone: en este caso, aparte de las necesarias direcciones de protocolo y autoría, a través de los que podemos ver que se imprime en Valencia, por Punto Gráfico, S. L., así como la página web de la Asociación: www.elpedregal.net y el correo electrónico: elpedregal13@gmail.com, además de la composición de la Junta Directiva y los nombres de los colaboradores, que en este número han sido nada menos que trece.
Un amplio panorama de temas se abre ante los ojos del lector, principalmente el asociado, al que van dirigidos los temas principales. Así, la trascripción del acta de la Asamblea General Ordinaria celebrada el día 18 de Agosto de 2011, que ocupa cinco páginas, a las que hay que añadir algunas otras más destinadas a exponer el estado de cuentas, las actividades llevadas a cabo y las programadas, sin olvidar las relaciones con otras asociaciones y entidades de la zona, en algunas ocasiones a nivel reivindicativo, por ejemplo con La Otra Guadalajara molinesa.
Algunos trabajos tienden a recordar el pasado, la historia de El Pedregal: “Hace 100 años.- Construcción de nuestra Escuela”, que se amplía con otras páginas también tituladas “Hace cien años (1911-1912)”, pero que en esta ocasión se centran en algunos aspectos puntuales de la historia nacional y de la del propio El Pedregal.
No faltan los artículos dedicados al Medio Ambiente, especialmente a la Flora y Fauna autóctonas, que en ocasiones se unen a la didáctica, como en el caso de “La señalización del sendero didáctico “Camino de las Carrascas”, un esfuerzo por la conservación y el disfrute de la naturaleza, realizado por la Asociación de Amigos de El Pedregal (Guadalajara) (2003-2011)” que abarca las páginas 44 a 50.
Un aspecto sobresaliente en esta publicación ha venido siendo dar a conocer a quienes no lo sepan que El Pedregal es quizá -y sin quizá- el pueblo de la provincia de Guadalajara que ha generado más religiosos, sacerdotes, frailes, monjas… “Breve semblante de quienes, nacidos en El Pedregal, fueron Hermanos  de La Salle” es un buen ejemplo de ello, puesto que da noticia de Benito López Santos (1865-1922), Santiago López García (1889-1969), Marcelino Clemente Sanz (1896-1988), y un amplio etcétera de 22 nombres que figuran en una relación al final del trabajo, puesto que no hay que olvidar que El Pedregal fue el pueblo donde nació el día 5 de noviembre de 1910 Filomeno López López “San Marciano José”, hermano de la Salle.
“Año 1910.- Un “consejo de familia” para proteger a un menor en El Pedregal -el procedimiento judicial de hace cien años-” es otro de los trabajos, de los muchos trabajos, que firma el presidente y director del Boletín, Alejandro López Maza.
De carácter tan cercano como el precedente es otro artículo que recuerda “La Tienda de Antonino y la Tía Segunda” (sic), una abacería que surtía al pueblo y, no menos importancia tienen los recuerdos a quienes “se fueron” para siempre: como el “In memoriam” a Casimiro Sanz López, de cuyo fallecimiento se cumplió un siglo en mayo de 1912.
Miguel Ángel Hermosilla escribe acerca de “Un ferrocarril por El Pedregal” -el tren minero- y Ramiro Sanz Hermosilla lo hace sobre “Panoramas con encanto: el Alto Valondo”, en el que describe los paisajes de su entorno, incluyendo numerosos topónimos: Alto de la Solana, Pozo de las Mesillas, Barranco Hondo, Cumbre del Toril, Cerro del Medio, los Peladillos, la Retuerta y tantos otros de sonoro y atractivo nombre.
Dos artículos más contribuyen a recordar la Guerra de la Independencia y la Constitución de 1812 en su segundo centenario: “Hace 200 años. Suministros realizados a las tropas francesas, por parte de los vecinos de El Pedregal” y una breve historia del constitucionalismo español: “Hace 200 años “La Pepa” (1812-2012)”, que abarca a grandes rasgos, desde aquel año hasta 1978, cuando se aprueba por referéndum la actual Constitución española.
Un Boletín que, como debe ser, trata de todo lo concerniente a la Asociación, para conocimiento de sus asociados y que, al tiempo, ofrece datos sobre aspectos históricos del pasado que contribuyen a ampliar los conocimientos culturales de sus lectores;   aspectos que deberían ser más numerosos (o extensos y profundos) y más variados, además de estar firmados por un grupo de colaboradores más amplio.

José Ramón López de los Mozos

viernes, 21 de diciembre de 2012

Educación, Ciencia y Cultura en España


SÁNCHEZ SÁNCHEZ, Isidro (Coord.), Educación, Ciencia y Cultura en España: Auge y colapso (1907-1940). Pensionados de la JAE, Ciudad Real, Almud Ediciones de Castilla-La Mancha y Centro de Estudios de Castilla-La Mancha (UCLM), 2012, 564 pp. (ISBN: 978-84-939775-8-0).

Después de cinco años de trabajo acaba de ver la luz este magnífico libro, en el que se ha contado con la colaboración de cerca de ochenta investigadores, la mayor parte profesores de Educación Secundaria -profesores de Geografía e Historia casi todos- que desempeñan su labor docente en centros de las cinco provincias que constituyen Castilla-La Mancha.
De esos casi ochenta investigadores mencionados, aproximadamente un diez por ciento son o están relacionados con la provincia de Guadalajara y han escrito acerca de numerosas personas que fueron pensionadas, lo que hoy llamaríamos becarios,  por la Junta Para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE), desde sus orígenes en 1907 -el “auge”, como se indica en el título-, hasta 1940 -su “colapso”, ya en época franquista, en que cambió de esquema y pasó a denominarse Consejo Superior de Investigaciones Científicas- que o bien nacieron en la provincia de Guadalajara, o bien desarrollaron en ella parte de su trabajo, dejando una indeleble impronta.
Podemos decir sin temor a equivocarnos que, quienes tuvieron el encargado de realizar las fichas de los diferentes pensionados, han llevado a cabo una intensa y profunda labor de búsqueda que indudablemente contribuye a sacar a plena luz numerosos aspectos puntuales, hasta el momento poco conocidos y en algunos casos totalmente ignorados, sobre algunos nombres igualmente poco conocidos por la mayoría.
Los autores de las fichas a que nos hemos referido son los siguientes: Juan Pablo Calero Delso, Antonio Herrera Casado, Elena Herreros Tabernero, Sergio Higuera Barco, José María Ruiz Alonso, José Antonio Ruiz Rojo, Julián Vadillo Muñoz y Eduardo Villaverde Marruelo, la mayor parte, como queda dicho, profesores de instituto.

martes, 18 de diciembre de 2012

Un viaje por los Museos de Castilla-la Mancha


Uno de esos libros herramientas que todo viajero debería tener es este catálogo de los Museos en Castilla-La Mancha. Una región como la que aglutina las provincias que constituyeron la antigua Castilla la Nueva y Albacete, con un “Reino de Toledo” que abarcó las tierras del sur de la Cordillera Central, el valle del Tajo y toda la comarca de la Mancha, es lógico que tuviera mucho patrimonio de arte e historia distribuido por sus grandes elementos monumentales, y por los más recónditos y mínimos espacios (iglesias, palacios, ventas) por los pequeños y medianos pueblos. Ciudades como Toledo, Cuenca, Guadalajara, Sigüenza o Almagro han acumulado tal cantidad de piezas de arte y de sugerencias históricas que a la fuerza su patrimonio es enorme. Mucho de ello está reunido, después de avatares múltiples, incluso después de haber perdido muchas cosas, en grandes Museos que merece la pena recorrer. Son casi 200 los museos que actualmente hay en toda esta región, de los temas más variados, esperando a sus visitantes.
Ferrer González y Herrera Casado, ambos muy conocidos por sus estudios en torno a los elementos histórico-artísticos de Guadalajara,  Madrid y el centro peninsular, se alían en esta ocasión para recorrer la región y visitar todos sus museos. De cada uno ellos hacen una ficha, que es más o menos grande en función de la importancia del museo. De las cinco provincias de la región aparecen sus museos provinciales, que en Albacete es enorme y está en edificio moderno en el centro de un parque, o en Guadalajara ocupa los bajos del palacio del Infantado. En Toledo, sin embargo, destacan monumentales museos como el de Santa Cruz (que aparece en la portada del libro) con todo su contenido, la Casa del Greco, el Museo del Ejército y la sinagoga del Tránsito, mientras que de Cuenca es la estrella el Museo de Arte Abstracto de las Casas Colgadas, y de Ciudad Real el centro municipal dedicado a López Villaseñor. Pero en esta provincia, y más en concreto en la localidad de Almagro, sorprende la existencia de un Museo Nacional, el dedicado al teatro, sorprendente y apasionante. También en esta provincia destacan los dedicados en Valdepeñas a Gregorio Prieto y en Tomelloso a López Torres.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Aspectos del costumbrismo alcarreño



Cuadernos de Etnología de Guadalajara. Revista de Estudios del Servicio de Cultura de la Diputación de Guadalajara,  números 43-44 (2011-2012), 448 pp.

Han transcurrido ya más de veinticinco años desde que el primer número de la revista Cuadernos de Etnología de Guadalajara, el 0, viera la luz a modo de prueba, y ahora, como sin darnos cuenta, vamos por el 43-44.
Corría por tanto el año 1986 y estos Cuadernos, sencillos en su nacimiento, quisieron servir de cauce de expresión a cuantos quisieran dar a conocer las manifestaciones más variadas del folklore provincial, de las formas de ser y pensar de las gentes que poblaron y aun pueblan las tierras de Guadalajara.
Al comienzo fueron, como su propio nombre indica, unos simples cuadernos o, casi mejor, unos cuadernillos, de no muchas páginas, donde con gran ilusión se iban publicando trabajos de diversa extensión y contenido que comenzaron saliendo trimestralmente, que después pasaron a ser semestrales y aún anuales, cuando el número de colaboraciones así lo exigió.
Afortunadamente el interés que despertaron desde el primer momento hizo que muchas personas colaborasen en ellos, a través de trabajos que trataban de aspectos muchas veces ignorados o insuficientemente conocidos: botargas de las que se desconocía su existencia o de las que no se tenían escasos o deficientes datos, puesto que ya no quedaban supervivientes que pudieran hablar de sus correrías carnavalescas; cánticos que entonaban las mujeres por Semana Santa en solicitud de limosna para poder sufragar los gastos del “monumento” de Jueves Santo; muestras de una arquitectura popular local que, cada día más deprisa, van siendo aniquiladas; juegos infantiles que se van perdiendo, porque los niños han cambiado sus viejos juegos por las vidioconsolas; procesiones ancestrales; danzas que en muchas ocasiones se han vuelto a recuperar…
Cuadernos, a modo de “buque insignia” del Servicio de Cultura de la Diputación, que al fin y al cabo es el que pone los dineros, ha querido dar ánimos a los pueblos, para decir a los cuatro vientos que todavía estamos a tiempo de salvar tal o cual fiesta o tradición si se tiene voluntad, si se pone interés y empeño, o que hay que darla a conocer a un mayor número de gente.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Molinos de harina y de papel en el Cifuentes


Este libro ofrece una apasionante visión de molinos y fábricas de papel.
Fernando Bermejo Batanero y Aurelio García López: Los molinos y las fábricas de papel del río Cifuentes. Bornova Editores, 2012. 300 páginas. Ilustraciones en B/N.

Presentado en el contexto de la Feria de San Simón, celebrada en la villa alcarreña de Cifuentes el mes de octubre de 2012, este libro aporta una inmensa cantidad de datos acerca de unos elementos de la industria rural de los que apenas han quedado rastros, y hoy son solamente ruinas invadidas de las yerbas como queda demostrado en el libro. Pero todo lo que los autores han reunido, de información gráfica y documental, ha sido más que suficiente para revelar la memoria de esas pequeñas fábricas que daban vida a los pueblos y a las orillas de los ríos, tan abundantes en el corazón de la Alcarria, como fueron los molinos de agua y las fábricas de papel.
Se inicia la obra con una suma histórica de la villa de Cifuentes, haciendo reseña de cuantas fuentes documentales y bibliográficas ha podido allegar el autor acerca de los molinos existentes en las riberas del río Cifuentes, que es corto río, pero caudaloso, y que viaja de Cifuentes a Trillo a lo largo de poco más de 10 kilómetros. En el primer tramo de la obra, dedicada a los molinos del Cifuentes, su autor Bermejo Batanero estudia con detenimiento y precisión la existencia de esas viejas fábricas. Desde su aprovechamiento por los concejos y luego por los señores, hasta su conversión en centrales eléctricas, una larguísima historia de utilidades públicas se les puede demostrar a estas instalaciones, de las que apenas quedan ya vestigios, sino es el Molino de la Balsa en Cifuentes, con su hermoso escudo tallado que representa la heráldica antigua de la villa, molinera por antonomasia, hasta el molino que había junto a las cascadas en que se despeña el Cifuentes, en Trillo.
La segunda mitad del libro está firmada por Aurelio García López y trata de los molinos de papel del río Cifuentes, aunque bajo ese epígrafe caben muchas otras cosas: cabe la historia de la fabricación de papel en la provincia de Guadalajara. Con la meticulosidad y paciencia a que nos tiene acostumbrados este autor, inicia su trabajo con el análisis de la forma en que se fabricaba el papel antiguamente, pasando luego a hacer un inventario de todos los centros fabriles, en general pequeños molinos, o en ocasiones grandes fábricas, donde se hizo papel en nuestra tierra. Así, menciona las fábricas de Aragosa, en Los Heros, y en las Ánimas de La Cabrera, que aprovechaban el río Dulce; los de Zorita y sobre todo Pastrana, más algunos sueltos en El Casar, Somolinos y Mandayona, y centrándose en los diversos centros fabriles papeleros de en torno al río Cifuentes, pues los hubo en Trillo, Gárgoles de Arriba y Gárgoles de Abajo, estando en este la llamada Fárica del Obispo que creó el purpurado don Juan Díaz de la Guerra a finales del siglo XVIII.
En Pastrana localiza García López la fábrica de la familia Guarro, que llegaría a ser internacionalmente conocida y hoy todavía apreciada, como maestros papeleros de primer orden; y nos presenta la técnica de elaboración, marcas de papel utilizadas, etc. Pero es la fábrica de papel de Santiago Grimaus en Gárgoles de Arriba la que centra el núcleo de informaciones sobre esta materia, y nos descubre un mundo velado y apasionante, en el que se incluye la finca de “Las Cascadas”. Merece la pena empaparse de esta historia de nuestra tierra, tan cercana, y sin embargo tan oculta y olvidada. Muchos planos (de Antonio Batanero Nieto) y fotografías antiguas del legado Camarillo, complementan esta información, y constituyen el todo de un gran libro, capital para el conocimiento de la Alcarria y sus esencias olvidadas.  

sábado, 8 de diciembre de 2012

Los Mendoza y el mundo renacentista

Los Mendoza son protagonistas de este libro de Arte e Historia

En el conjunto de la bibliografía sobre los Mendoza, su historia ancha, el patrimonio generado, las tendencias artísticas y sociales, sus personajes, sus hazañas, sus curiosidades… aparece ahora un libro que viene a ser recopilatorio de todo ello, y aportador incluso de algunas novedades. Esta obra “Los Mendoza y el mundo renacentista” es sin duda un apasionante volumen en el que se pueden encontrar muchas y variadas apariciones de los miembros del linaje mendocino, a través de sus manifestaciones como militares, eclesiásticos, embajadores, virreyes… y como coleccionistas de arte, protectores y donantes.
El libro surge como expresión escrita de las comunicaciones que se leyeron y comentaron en las primeras Jornadas Internacionales sobre documentación nobiliaria e investigación en Archivos y Bibliotecas”, celebradas en Toledo, en su Facultad de Humanidades, del 25 al 27 de noviembre de 2009. Dirigido el encuentro por los profesores Antonio Casado Poyales y Fernando Llamazares Rodríguez, con la colaboración de Francisco Javier Escudero Buendía y José Luis García de Paz, un buen número de investigadores, historiadores del arte y la cultura, y profesores del ámbito de nuestra región se dieron cita en este simposio, del que han salido ahora, tres años después, las actas publicadas, cuajadas de noticias de gran interés, y que sin duda son la expresión más suculenta y útil de aquella pasajera reunión.

Son un total de once trabajos los que ocupan las 252 páginas de este volumen titulado “Los Mendoza y el mundo renacentista”. En cuatro aspectos divididos, y que ya por sí solos dan idea de las intenciones de la obra: El entorno familiar de los Mendoza es uno, otro son las fuentes documentales y bibliográficas para el estudio de la época, un tercer bloque de comunicaciones se centra en la Arquitectura, el Arte y el Urbanismo, y finalmente no falta la proyección americana de los Mendoza, cuestión apasionante todavía no suficientemente desvelada.

En el primer apartado, destacan los artículos que escriben José Luis García de Paz, de la Universidad Autónoma de Madrid (posiblemente el mejor conocedor del linaje mendocino a día de hoy) y María del Carmen Vaquero Serrano, del Instituto “Alfonso X el Sabio”. Ellos se encargan en sus trabajos de analizar la generalidad del linaje y de alguna de sus personalidades en concreto. Así García de Paz escribe sobre “Los Mendoza, una dinastía en un mundo renaciente” y “Las mujeres de los Mendoza”, mientras que Vaquero nos aporta una apasionante visión de la vida de “María de Mendoza, una mujer culta del siglo XVI”.

En el segundo apartado, más centrado en la documentación y la bibliografía, surgen las comunicaciones de Aránzazu Lafuente informándonos a fondo sobre “Los Mendoza y la Casa del Infantado en los fondos del Archivo de la Nobleza”, así como la de Miguel F. Gómez Vozmediano que nos traslada su saber sobre “El mundo de la cultura escrita y el universo de los Mendoza durante el Renacimiento castellano”. Es finalmente el tandem de bibliófilos alcarreño-norteamericano que forman J.J. Labrador y Ralph DiFranco quienes nos dan su visión de la “Poesía erótica de Diego Hurtado de Mendoza”.

En lo referente al arte, hay un trabajo inmenso y poderoso, muy centrado y prácticamente definitivo, del profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha, Fernando Llamazares Rodríguez, sobre “El mecenazgo artístico del Cardenal Mendoza en Toledo”, en el que hace un repaso exhaustivo a las obras patrocinadas, en la catedral y en la ciudad toda, por el cabeza del linaje en la segunda mitad del siglo XV, aportando novedades acerca de la autoría del gran mausoleo cardenalicio en el presbiterio de la catedral primada. También sobre la proyección del Cardenal Mendoza como introductor del Renacimiento en Castilla, a través de Guadalajara es el trabajo del cronista provincial y académico Antonio Herrera Casado, de la Universidad de Alcalá de Henares, titulado “El legado arquitectónico de don Pedro González de Mendoza, Cardenal de España, en la tierra de Guadalajara”. Todavía es el profesor Jean Passini de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de Francia, quien aporta su investigación acerca de “Las casas del comendador Garcilaso de la Vega en San Román y del poeta Garcilaso en Santa Leocadia”.

Se completa el volumen con dos trabajos en torno a la proyección americana de los Mendoza, y los entresijos de su dominación y posibilidades de haber formado una dinastía e incluso una monarquía en América, siendo el archivero y miembro de ANABAD, Francisco Javier Escudero Buendía quien nos habla de “El Virrery de México don Antonio de Mendoza y la monarquía indiana” y la profesora Carmen Alicia Dávila Munguía de la Universidad Michoacana de Hidalgo la que escribe acerca de “El Virrey Antonio de Mendoza y la Fundación de Valladolid de Michoacán”.

No nos queda espacio para comentar y glosar cada uno de estos trabajos. Sí para decir que todos están a la altura intelectual que se trató de alcanzar en las Jornadas organizadas por la Universidad de Castilla la Mancha y ANABAD, y que uno por uno, cada uno en su parcela específica, dan un amplio repaso a la herencia mendocina en nuestra región, y proyectan y resaltan la importancia del linaje de Mendoza  en la construcción de la nación castellana, en sus modos sociales, sus pensamientos y sus patrocinios. Un libro de obligada lectura para cuantos se interesen por la cultura histórica y patrimonial de Castilla la Mancha, de Guadalajara y Toledo, del México inicial y de la cultura española. 

viernes, 7 de diciembre de 2012

25 Años de Encuentros de Historiadores del Valle del Henares


Actas del XIII Encuentro de Historiadores del Valle del Henares. Guadalajara 22-25 Noviembre 2012, Madrid, Diputación Provincial de Guadalajara, Institución de Estudios Complutenses y Centro de Estudios Seguntinos, 2012, 490 pp.

Han transcurrido ya más de veinticinco años, XIII ediciones de estos Encuentros de Historiadores del Valle del Henares, desde que un grupo de amigos ilusionados por dar a conocer los valores históricos, artísticos y costumbristas de los pueblos y las gentes que conforman el Valle del Henares, nos decidimos a buscar un cauce mediante el que poder exponer nuestras últimas investigaciones.
Teníamos la intención de estudiar dicho Valle en su dimensión total, analizándolo desde todos los puntos de vista posibles, para tener una idea más clara de su evolución, desde los tiempos más antiguos hasta el momento actual, para poder ofrecer una imagen más aproximada de lo que podría llegar a ser en un futuro cada vez más cercano.
Aquel pequeño grupo del principio se fue agrandando y fueron muchas las personas que aportaron sus conocimientos y sus esfuerzos, que investigar también requiere esfuerzo y voluntad y sacrificio y dispendios, que nunca se ven recompensados si no es con una sencilla sonrisa de reconocimiento o, mejor aún, con una sencilla nota a pié de página en ese libro, hasta entonces desconocido, que nos ha llegado a las manos y en el que aparece una mención, por escueta que ésta sea, a cualquiera de las Actas de los Encuentros de Historiadores que hasta ahora hemos celebrado.
Esa es la gran satisfacción del investigador.
Han pasado, como digo, veinticinco años y es momento de pararse a pensar, de sincerarse con uno mismo, de contestar todas esas preguntas que surgen de repente en nuestra mente: ¿Han servido para algo estos XIII Encuentros?
Quizá no sea yo la persona más adecuada para dar una contestación satisfactoria, pero creo, siempre lo he creído -desde el punto de vista del asiduo comunicante-, que sí, que han merecido la pena por diversas razones.